Aún recuerdo cuando en las clases de ciencias naturales nos enseñaban el ciclo de la vida, en dónde, naces, creces y te reproduces; en ningún lado nos mostraban la parte en dónde debíamos llorar mares cuando se quiere inmensamente a alguien y en algún punto de tu vida tienes que dejarlo ir.
Es algo que me pasa bastante o quizás yo sea el que quiera hacerme el mártir, aquello que quiero que la vida deje a mi lado por mucho tiempo siempre termina arrebatandomelo y lo que no aprendo a querer fácilmente me termina dejandome, en ambos casos siempre termino igual, envuelto en un mar de lágrimas, gritando cuanto más tendré que llorar en la soledad, en dónde nadie o tal vez solo la luna sea participe de mi sufrimiento que nunca tiene fin.
Mientras sigo desde las sombras con mi dolor, veo como aquellos que algún quise y la vida aparto de mi lado son felices sin mí o quizás lo intentan, en un mundo donde las metas individuales también te separan de quienes quieres es algo normal comenzar una relación de días y luego dejarse sin ningún remordimiento.
No es nuestro caso, pero nuevamente la vida nos vuelve a juntar, puede por qué se divierta con mi sufrimiento o para que entendamos que es tiempo de intentarlo otra vez ya que en el pasado no pudimos; al menos es lo que quisiera pensar, pero nuevamente el destino se burla en mi cara indicándome que solo era una muestra de que aún te sigo queriendo así pase el tiempo... Me preguntó si te pasará igual que a mí.
Ahora debo ser doble moral, guardar un poco el dolor que abunda en mi pecho y despedirte con una gran sonrisa deseándote lo mejor, esperando y anhelando que logres todas tus metas... Mientras yo busco nuevamente como lidiar con el vacío que dejaste una vez más.
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